Faltan veinte segundos. Las palabras se preparan en su garganta. Es su primera vez y está nervioso. Junto a la ventana, Fernando García (junior, 30) acerca su mano a la pierna de Magaly (secretaria, 27). De pie, frente a una de las puertas, Rodrigo Navas (estudiante, 12) piensa cómo decirle a su padre, Raúl Navas (abogado, 40), que tendrá que repetir de curso. Diez segundos, el sudor frío en la espalda, las palabras adquiriendo consistencia. El Metro se detiene y su frase triunfal “estación Baquedano, lugar de combinación con línea 5” pasa desapercibida entre dos cachetadas