Santa Lucìa
Mié, 12/31/2008 - 23:25
Rutas:
Todo dormía en la estación. Pasos solitarios bajaron despacio la escalera hacia el andén, oscuro como una sombra. Llegó abajo para quedar esperando, inmóvil, fuera del alcance de las luces. El último tren hacia San Pablo interrumpió el silencio de la oscuridad reinante. De uno de los carros bajó un hombre delgado, pálido y vestido de negro. Llevaba un sable japonés desenvainado. El hombre que esperaba avanzó hacia él, extrayendo un arma similar de su abrigo, mientras lo miraba. Ambos adoptaron la posición de guardia y sus katanas reflejaron la escasa luz que quedaba...