Le digo una serie de mentiras. Que nací acá (nací en Temuco), que soy guía turístico en mis ratos libres (nunca lo he sido). Que, si quiere (y gratis, of course), le muestro la city. Estrujo todo mi inglés para conquistarla. Es tan naturalmente rubia y bella… Le gusta la ciudad que me invento, los datos que suelto, el ritmo con que remontamos el Santa Lucía. Nos miran. La llevo donde siempre. No sé por qué lo hago (nunca lo sé). Es mi primera gringa. Se resiste, pero la doblego igual. Te amo, le digo. Eso sí que es verdad.