Rutas:

Nadie lo ve, él no mendiga. Desde el suelo, los ojos del vagabundo van y vienen mirando la Alameda de las Delicias. Entre ruidos de tranvías y carros, su mente recorre los recientes acontecimientos de su vida. La toma del Seguro Obrero, el escape milagroso, la expulsión de su familia… Luego la gran y eterna calle. El caminar de su pensamiento es bruscamente detenido por el timbre de un teléfono celular. Desesperado, como pellizcándose un brazo, mira a su costado. Nada malo sucede, la calma retorna al contemplar el gran Café Torres. Lentamente vuelve el ruido de los tranvías.