Aquí estaba el depto de un gran amigo, sede de memorables carretes, que sirvió además de locación principal para mi segundo cortometraje (aptamente titulado "2"). El cortometraje anduvo en un par de festivales, incluyendo uno de cine experimental en París, de donde fue a dar a la Feria del Arte de Moscú, teloneando un largo basado en una novela escrita por un ruso que vio mi trabajo en ese festival. Mi amigo ahora vive en otro lado, feliz con su mujer, su hija, y un gato llamado Osama. El compadre con quien compartía el depto en ese entonces ahora vive en otro depto, que casualmente se ve desde la ventana del mío, y sigue trabajando en hacer que los astrónomos puedan ver las estrellas sin problemas. A los actores del corto les fue bien con sus respectivas carreras, aunque no en la forma que ellos esperaban. Incluso la guapa figurante de la primera escena ahora es lo que una amiga llama "pequeña y mediana celebridad". Aquí es donde yo debería insertar una conclusión sabia, un agudo comentario o al menos un desenlace explicando qué fue de mí, pero son las dos de la mañana y mi mujer se va mañana a Alemania.