Cortometraje
Lun, 01/05/2009 - 19:47
Esa medianoche después de algunas cervezas, zigzagueaba por una callecilla oscura y solitaria. Mientras encendía un cigarrillo, un rectángulo de luz apareció a mis pies. Una ventana de la vereda de enfrente se iluminó y distinguí claramente cómo una joven, bostezando, deshacía sus trenzas. Sólo podía ver su rostro, pero era tal su belleza, que no pude evitar seguir observando la delicadeza de su cuello al sacarse la blusa o su tierna sonrisa al desaparecer un instante bajo un camisón celeste. Al quedarme nuevamente a oscuras, seguí rumbo a la Alameda, pero mi mente se quedó en esa ventana siempre...