Barrio Bravo
Lun, 01/05/2009 - 17:21
Rutas:
Es madrugada. El Juancho sale tambaleante del bar “Los Compadres”, por Matucana abajo. Neblina cerrada. Entre alcohol y tinieblas, Juancho distingue tres figuras que cierran su camino. Un sudor helado recorre su cuerpo. Como destello, su mente repasa toda su vida: desde niño allá en Carrascal, hasta la tarde en que la Melita dijo “sí” en la última fila del teatro Alameda. Un rayo metálico amenaza su pecho. Sin aliento, espera la muerte. Entonces, desde la noche, surge una voz ronca, fiera: “¡¡Al Juancho no lo tocáis!!”. Las figuras se pierden en la oscuridad y Juancho vuelve a la vida.