Último Asiento
Mié, 01/07/2009 - 20:34
Rutas:
Disfrutaba de ese baile con su amado. Ambos descalzos, ojos cerrados, luz tenue. De pronto, se sintió remecida. Abrió los ojos para encontrar su mirada, pero lo que encontró fue la mirada de la gente y al joven a su lado tratando de despertarla para que sacara la cara de su hombro y lo dejara bajar. Unos niños se reían descarados. Sintió la cara ardiendo, limpió la saliva en la boca, miró por la ventana para ver cuánto le faltaba, sacó un libro de la cartera, puso cara de intelectual y siguió hasta Plaza Italia.