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Picadas y bares

DESDE "EL SANCHO PANZA" A "LA PUNTA" DE SANTA ROSA

Por varios años, casi 20 según quienes le conocieron, existió en Santa Rosa a escasos metros de la Alameda Bernardo O'Higgins, por la vereda oriente, un famoso bar-restaurante llamado "El Sancho Panza", que ofrecía comida española como especialidad de la casa.

Su decoración era, por lo tanto, notoriamente peninsular, con lámparas colgantes y salas de arcos de ladrillo. Cuadros históricos colgaban de los muros y columnas interiores. En el vértice interior de las paredes, sobre la cabeza de los comensales, los dueños hicieron escribir en letra gótica estas inolvidables palabras que don Miguel de Cervantes y Saavedra colocara en la boca de su Quijote, señor del fiel Sancho: "Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra".

El bar-restaurante tenía cierto atractivo para la gente del mundo del espectáculo y las artes escénicas hacia los años setentas, entre otras razones, que por la proximidad con la entonces sede de la Estación de Televisión del Canal 13, en donde hoy se encuentra el Centro de Extensión de la Universidad Católica. Pese a no ser un recinto de grandes características, tenía prestigio y fama, haciéndose conocido por sus parrilladas.

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"PANCHO CAUSEO": MÁS DE UN SIGLO DE CHILENIDAD AL CHANCHO

Es común que algunos restaurantes santiaguinos presuman de representar tradiciones de chilenidad y de cultura urbana. Es un cliché con cierto valor y comodidad pues, además de ahorrarle al locatario grandes gastos en decoraciones sofisticadas o conceptos de ambientación, permite darle de inmediato al negocio una connotación de empatía que garantiza las visitas de cierto tipo de comensales y, además, sirve de anzuelo a los turistas pajarones.

EL BAR "DON RODRIGO"... SIMPLEMENTE, LO MEJOR

"Don Rodrigo" es mi bar favorito de Santiago, desde hace varios años, como lo es también para los innumerables rostros que se me hacen conocidos por allí y se me aparecen en cada jornada, sea día de semana, viernes o sábado. Siempre asomarán por sus puertas, salvo el domingo, cuando el local no abre.

BENDITO RETAZO DEL PRIMITIVO COMERCIO URBANO, SOBREVIVIENDO EN LA ESTACIÓN CENTRAL

Estación Central tiene enclaves de tiempos perdidos en todos sus rincones; vórtices inmaculados, sobrevivientes de épocas, de eras que ya no son nuestras. La animita de Romualdito, por ejemplo, permitió conservar el único trozo original del antiquísimo muro en que se hallaba, que dividía el recinto de la vieja estación de ferrocarriles con la calle Borja. Y, por allá por Toro Mazotte, vivió el fallecido maestro folclorista Nano Núñez, aprendiendo cueca de niño con sus vecinos de un cité del frente a su casa.

"CLUB COMERCIO ATLÉTICO": EL REFUGIO DE LAS CUECAS DEL BARRIO MATADERO

Hay todo un mundo detrás de esa vieja puerta y por el estrecho pasillo de calle San Diego 1130, casi en la esquina de Avenida Matta. Un mundo antiguo, fantasmal y nostálgico. Es un universo de color sepia, como de hombres usando ese fino bigotito de las fotografías antiguas y sobrero de hallulla.