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LOS LEONES DEL SANTA LUCÍA: MUDOS RUGIDOS DE UNA LARGA HISTORIA

Por el lado de la antigua calle del Bretón, actual Santa Lucía y justo frente al empalme con Agustinas, se encuentra aquél acceso que, antaño, fuera el principal en el paseo del cerro. Dos leones de magnífico aspecto lo vigilan desde hace un siglo, uno a cada lado de la entrada. Sin embargo, su historia y su presencia en el paseo del Cerro Santa Lucía se remontan a los orígenes del mismo, cuando estaban ubicados en un sitio muy distinto dentro del conjunto.

"PANCHO CAUSEO": MÁS DE UN SIGLO DE CHILENIDAD AL CHANCHO

Es común que algunos restaurantes santiaguinos presuman de representar tradiciones de chilenidad y de cultura urbana. Es un cliché con cierto valor y comodidad pues, además de ahorrarle al locatario grandes gastos en decoraciones sofisticadas o conceptos de ambientación, permite darle de inmediato al negocio una connotación de empatía que garantiza las visitas de cierto tipo de comensales y, además, sirve de anzuelo a los turistas pajarones.

EL BAR "DON RODRIGO"... SIMPLEMENTE, LO MEJOR

"Don Rodrigo" es mi bar favorito de Santiago, desde hace varios años, como lo es también para los innumerables rostros que se me hacen conocidos por allí y se me aparecen en cada jornada, sea día de semana, viernes o sábado. Siempre asomarán por sus puertas, salvo el domingo, cuando el local no abre.

La Basílica de los Sacramentinos: El "Sacre Coeur" de barrio San Diego

La primera satisfacción de vivir en el temido centro de la capital la tuve la segunda o tercera noche, al descubrir que desde mi ventana (séptimo piso), mirando hacia el poniente de la ciudad, se alzaba majestuoso y altivo un palacio románico de altas convexidades bizantinas, tenuemente iluminado por las luces amarillentas de las calles de una postal que semeja mas bien un retrato mate del Santiago de aquellos tiempos en que las noticia seguía siendo la primera gran conflagración en Europa.

Centro Cultural Estación Mapocho

Centro Cultural Estación Mapocho se ubica en PLaza de la Cultura s/nº, Santiago.
Es un espacio patrimonial destinado a albergar y difundir actividades culturales y conferencias internacionales. Posee junto a su indudable valor arquitectónico (su edificio es Monumento Nacional) un enorme valor emocional para los chilenos, puesto que es el primer Centro Cultural de Chile en democracia. Actualmente recibe cerca de un millón de visitas al año en sus 20 mil metros cuadrados.
Su teléno es el (562) 7870000.

DESDE "EL SANCHO PANZA" A "LA PUNTA" DE SANTA ROSA

Por varios años, casi 20 según quienes le conocieron, existió en Santa Rosa a escasos metros de la Alameda Bernardo O'Higgins, por la vereda oriente, un famoso bar-restaurante llamado "El Sancho Panza", que ofrecía comida española como especialidad de la casa.

BENDITO RETAZO DEL PRIMITIVO COMERCIO URBANO, SOBREVIVIENDO EN LA ESTACIÓN CENTRAL

Estación Central tiene enclaves de tiempos perdidos en todos sus rincones; vórtices inmaculados, sobrevivientes de épocas, de eras que ya no son nuestras. La animita de Romualdito, por ejemplo, permitió conservar el único trozo original del antiquísimo muro en que se hallaba, que dividía el recinto de la vieja estación de ferrocarriles con la calle Borja. Y, por allá por Toro Mazotte, vivió el fallecido maestro folclorista Nano Núñez, aprendiendo cueca de niño con sus vecinos de un cité del frente a su casa.

"CLUB COMERCIO ATLÉTICO": EL REFUGIO DE LAS CUECAS DEL BARRIO MATADERO

Hay todo un mundo detrás de esa vieja puerta y por el estrecho pasillo de calle San Diego 1130, casi en la esquina de Avenida Matta. Un mundo antiguo, fantasmal y nostálgico. Es un universo de color sepia, como de hombres usando ese fino bigotito de las fotografías antiguas y sobrero de hallulla.

La Paz con Olivos

Tenía nueve años cuando asfixié a mi hermano Ricardo, de apenas cuatro. Jugábamos, tomé una almohada y la apreté contra su cara. Quise detenerme, pero sus manitos se aferraron a mis brazos para impedir que lo soltara. Fue su idea, de verdad no quise lastimarlo.
A veces me pregunto cuánto llevo ya internado, pero no consigo recordarlo. Nadie sabe mi secreto, porque solamente reirían si dijera que Ricardo siempre vuelve. Anoche, desperté y lo vi de pie junto a mi cama. Sonreía, diciendo: “Escríbelo, enfermo, y veamos si esta vez alguien te cree”.

Paseo Ahumada

Una vez más, Rodrigo deambula sin rumbo por Ahumada. La soledad se adivina en su actitud. En dirección contraria camina Cristina, quien puede hacer inmensamente feliz a Rodrigo. Si se encontraran e intimaran serían una de las parejas que descubren la verdadera felicidad, aunque sea en el atardecer de la vida. Ambos están a menos de una cuadra, y ocupan la misma vereda. Su encuentro es inevitable. Pareciera que el destino les ayuda en su prometedora unión. Pero en ese momento, sin causa aparente, Rodrigo se cambia de acera.